martes, 24 de septiembre de 2013

De niños cariñosos

Como es verano, estamos pasando mucho más tiempo libre con la cuadrilla. Además, el Gorila ya se está haciendo mayor e interactúa más con todo el mundo. Esas dos cosas juntas hacen que mis amigos estén empezando a conocer más al enano, a ver su carácter. Y todo el mundo está alucinado, porque además de risueño y sonriente, se sorprenden constantemente de lo cariñoso que es.

Es cierto, el Gorila es un besucón, sobre todo con las mujeres. Da abrazos a la gente que va conociendo más. Y yo, siempre que me lo dicen pienso: es muy cariñoso porque nosotros somos muy cariñosos con él.

Evidentemente hay niños que son menos dados a mostrar afecto, incluso aunque todo el mundo a su alrededor les colme de mimos. Eso va en el carácter de cada niño. Pero lo que está claro es que los niños no aprenden a ser cariñosos si no somos nosotros cariñosos con ellos primero. Y lo digo porque a veces se nos olvida y no vemos que también está en nuestra mano enseñar a nuestros hijos. Con el ejemplo, claro.

Es una breve reflexión que me viene a la cabeza estos días...

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